Al igual que en Brasil, Uruguay y Chile, el déficit hídrico afectó la productividad de los tambos locales. El volumen mundial creció.

En el primer trimestre del año, la producción nacional de leche sintió el efecto del clima. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (Ocla), entre enero y marzo el volumen de materia primera generado por los tambos cayó 0,2%, en relación con igual período del año pasado.

Mientras tanto, a nivel mundial, el indicador está en crecimiento, con un aumento del 0,8% si se tiene en cuenta la lista de países que representan alrededor del 55% de la producción global.

En el sube y baja

Al igual que en Argentina, el bloque de los 27 países de la Unión Europea que presentó un descenso de la producción en los primeros 8 meses del año 2022 y comenzó a crecer entre septiembre-diciembre y continúa con ese crecimiento leve en el inicio de 2023.

Luego el segundo en magnitud, los Estados Unidos que arrancó el año 2022 con un primer semestre negativo y luego revirtió con crecimientos entre 0,5% y 1,7% en el período julio-diciembre, lo cual le permitió cerrar el año con un leve crecimiento del 0,2%; ahora en 2023 comienza el año con un crecimiento del 1,0%.

En América Latina, tanto Brasil, Argentina, Chile y Uruguay presentan datos negativos para el primer trimestre del año, influenciados por cuestiones de sequía, incrementos de costos de producción y menores precios internacionales.

“Todos estos datos nos indican un incremento de la oferta mundial de leche para 2023″, observa la Ocla, aunque admitió sobre un indicador relevante.

“El repunte en el crecimiento de la producción de leche en 2023 es insuficiente para satisfacer la demanda, hay un cambio de paradigma: la oferta ya no es una variable fija”, advirtió el International Farm Comparison Network (IFCN).

Fuente: AGROVOZ